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ACLARACIÓN A CHARLES WALKER

04/28/2020

portada

La Asociación por la Cultura y Educación Digital (ACUEDI) desde su fundación en noviembre del 2011 ha sido siempre muy respetuosa de los derechos de autor de las distintas obras que hemos difundido a través de nuestra plataforma de biblioteca digital como a través de nuestras propias publicaciones. Con nuestro lema «lectura para todos» desarrollamos justamente una biblioteca digital para difundir textos de distintas temáticas a todas las personas que no pudieran tener un acceso inmediato a sus versiones impresas. Para ello, reunimos más de 12 mil textos con licencias de libre distribución (Creative Commons) y/o solicitamos el permiso de sus autores o editores para subir estos miles de textos a nuestra web. El acceso a nuestra biblioteca digital es y será siempre libre y gratuito.

Como parte del proyecto, empezamos a digitalizar versiones impresas de libros y revistas que ya no fueran accesibles o que estuvieran fuera del mercado comercial editorial. Para ello, una vez más, solicitamos los permisos respectivos. De esta manera, digitalizamos 208 libros y revistas. Entre ellos, digitalizamos el libro de Charles Walker y Carlos Aguirre, Bandoleros, abigeos y montoneros. Criminalidad y violencia en el Perú, siglos XVIII-XX, el mismo que estuvo en nuestra plataforma hasta el 16 de junio de 2019 cuando el mismo Charles Walker me escribe un correo solicitándome que saquemos la digitalización del libro de nuestra plataforma porque se iba a publicar una nueva edición.

Dentro del marco del respeto irrestricto a la propiedad intelectual que ejercemos aquí en ACUEDI, publicamos las memorias de Juan Bautista Túpac Amaru, cuyo nombre y autoría del texto claramente figuran en nuestra edición. En ese sentido, queremos dejar en claro que el único autor de dichas memorias es Juan Bautista Túpac Amaru. Por tanto, es la única persona que tendría derechos morales y patrimoniales sobre la obra misma. Como ya han pasado más de 70 años de su muerte, acaecida en la primera mitad del siglo XIX, es una obra que pertenece al dominio público, es decir, es parte del patrimonio cultural común de nuestro país, tal como lo señala la Ley sobre el Derecho de Autor (DL. Nº 822). No existe ningún otro tipo de derechos que pudieran vincularse a esta obra.

La edición comercial que acabamos de publicar de forma digital de las memorias de Juan Bautista Túpac Amaru no pertenece a la Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú que venimos publicando junto con otras instituciones donde, en los volúmenes correspondientes a Túpac Amaru, puede encontrarse también esta memoria. Es necesario poner énfasis en que esta colección documental se publica de forma completamente gratuita en todas las plataformas de las instituciones coeditoras. Esta edición comercial, entonces, pertenece a nuestra Colección Todas las Sangres.

Walker asevera que en nuestra edición comercial no hacemos mención a la edición de Carlos Daniel Valcárcel, dentro del marco de la Comisión Nacional del Sesquicentenario, ni a la edición de Loayza del año 1941. Pero olvida mencionar, tal como lo asevera el propio Valcárcel en el prólogo de su edición, que la edición de Loayza es una «reedición» del libro publicado en 1823 por H. P. Blomberg en Buenos Aires. De hecho, existen muchas más ediciones de esta obra, como las del Fondo de Cultura Popular en 1964 o la de Manuel Aparicio en 1979, entre otras.

En esta nueva edición que hemos titulado «Memorias del cautiverio del último Túpac Amaru», le hemos dado un enfoque mucho más dinámico y didáctico a la publicación, por lo que hemos separado la memoria por capítulos. Así también, hemos incorporado tres grabados que ilustran tres momentos claves dentro de la historia de Juan Bautista. Cualquiera que revise nuestra publicación podrá evidenciar estas notorias diferencias con ediciones anteriores.

Walker en su texto da a entender que ha sido sorprendido y esto me causa mucha extrañeza. Desde el momento en que aceptó escribir el prólogo para el título referido a Túpac Amaru, en la Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú, hasta ayer, que escribió su publicación difamatoria, nunca me ha pedido explicación alguna en público o privado sobre cualquiera de los cuestionamientos que se le hicieron el año pasado a la colección. Nunca.

Es más, desde que se publicaron los 7 volúmenes en diciembre de 2017 siempre se ha mostrado de acuerdo con el proyecto. Esto puede evidenciarse con total claridad en el conversatorio organizado por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en abril de 2018, cuyo video puede verse aquí: https://bit.ly/2HX3WRt ¿Por qué en dos años y medio Walker nunca me dijo absolutamente nada de nada?

Miente descaradamente Walker cuando señala que yo prometí cambiar las portadas de la Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú. Mi postura siempre ha sido la misma frente a las críticas recibidas el año pasado, incorporar los nombres respectivos de las personas involucradas en la primera edición en los créditos de cada libro. Tal como se hizo con todos los libros hasta ese momento publicados, y con los que se publicaron después. Este fue el acuerdo al que llegamos todas las instituciones coeditoras frente a las críticas que habíamos recibido en ese momento.

Y se equivoca terriblemente, y es el problema de los que solo comentan viendo portadas, cuando afirma que han salido nuevos libros publicados de la colección bajo la supervisión de otra persona. Esos nuevos títulos publicados han salido publicados bajo el mismo equipo de siempre y en coedición con las instituciones que se mantienen en el proyecto.

Lo que queda claro es el grave desconocimiento que existe sobre el trabajo de un editor. En el caso de los 7 volúmenes abocados a la rebelión de Túpac Amaru que publicamos en el 2017, no solo volvimos a reeditar lo que ya se había trabajado en los años setenta, sino que incorporamos abundante documentación que se había publicado una década después en otra colección. Por eso, en los créditos de ese volumen colocamos lo siguiente: «Investigación, recopilación y prólogo de la primera edición a cargo del Dr. Carlos Daniel Valcárcel (3 vols.) y el Dr. Guillermo Durand Flórez (1 vol.). Esta nueva edición incluye además la documentación publicada en la Colección Documental del Bicentenario de la Rebelión de Túpac Amaru II cuya investigación y recopilación estuvo a cargo del Dr. Luis Durand Flórez».

No contento con ello, reordené el orden de aparición de los documentos en los distintos volúmenes de una manera tal que fuera amigable con los lectores. También, contratamos un traductor para las numerosas citas en latín del documento «Relación de la fundación de la Real Audiencia del Cuzco en 1788». Finalmente, incorporamos una nueva ilustración sobre Túpac Amaru. Esto es lo que significó para nosotros esa nueva edición.

¿Por qué Walker nunca dijo nada hasta ahora? ¿Por qué le molesta tanto que publiquemos una edición propia de las memorias de Juan Bautista Túpac Amaru? Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Francia: basta ya

11/13/2015

Por: Mg. Héctor Huerto Vizcarra

Tres jóvenes entran vestidos de manera deportiva, jeans y abrigos, como los más de cientos asistentes del concierto de heavy metal de una banda estadounidense. Hasta ese momento nada parece fuera de lo común. Entre tanto, en las afueras del estadio de fútbol de París, un sujeto taciturno de mediana edad, parece merodear por el lugar, como si no tuviera un destino claramente establecido. Dos personas más parecen hacer lo mismo en otras zonas de los exteriores del estadio. Nadie parece sospechar nada. De hecho son personas como cualquiera dentro de un país marcadamente multicultural. Mientras que en el estadio, la multitud espera ansiosa a su selección para la segunda parte del partido, donde Francia tiene un encuentro amistoso con Alemania. La noche se prepara para desplegarse con todo su esplendor pero nadie parece prever que ese despliegue sería distinto.

Benjamin Cazenives, un joven francés que en esa noche disfrutaba de un concierto de metal, se vio pronto rodeado del caos absoluto. La gente ha empezado a correr despavorida, se han oído balazos y los miembros de la banda que se encontraban en el escenario han tenido que tenderse al suelo. A Benjamin no le queda otra que correr para esconderse. Ha perdido de vista a sus amigos y no entiende lo que está pasando mientras ve sangre por todos lados. Los gritos han reemplazado a la música y la muerte se impone.

En otro lado de la ciudad, una camioneta rauda se detiene cerca al restaurante “La pequeña Cambodia”, varios hombres bajan armados y disparan ráfagas de fuego contra los comensales. Todo dura menos de un minuto. El silencio le sucede a la masacre. De pronto, aparecen fuerzas del orden que intentan repeler a los atacantes y la balacera se desata de nuevo. En tanto, fuera del estadio se escuchan tres fuertes explosiones. Han detonado bombas, uno de los atacantes, al parecer, se ha inmolado con una de ellas. Más muertes y más destrucción.

Luego de esto, mientras el presidente de Francia, que se encontraba viendo el partido, huye del estadio con un helicóptero, en la sala Bataclan la tragedia no aminora su ritmo. Benjamin, el joven francés, es testigo de eso. – Están ejecutando a los rehenes – le cuenta nervioso a una amiga por teléfono. Efectivamente, desde fuera de la sala de conciertos, se sigue escuchando disparos. Se dice que hubo más de cien muertos pero todavía no hay una cifra exacta.

El horror queda al descubierto tras estos ataques y la humanidad una vez más es interpelada por la violencia. Mientras, los muertos se siguen contando: 2 en el estadio de Francia, 18 en el boulevard de Charonne, 5 en la calle de Fontaine-au-roi, 14 en la calle Alibert y 1 en el boulevard Voltaire. ¿Cuántos más tienen que morir? ¿No basta lo de Palestina, Siria, Nigeria y ahora Francia? ¿Cuánto falta para que nuestra Humanidad pueda reencontrarse con la humanidad?

Lo peor es que esta situación puede empeorar. Todo depende de cómo Francia calibre su respuesta frente a la violencia. Si se desata más violencia, lo único que se consigue es más muertes y destrucción. Nosotros lo sabemos con el Conflicto Armado Interno. Basta ya.

atentado en París

Una vieja hermandad ha regresado de las cenizas

06/13/2012

Por: Héctor Huerto Vizcarra

Los más puntuales!

Nos veíamos distintos, más viejos, cansados, gordos y canosos, pero en el fondo seguíamos siendo los mismos. Íbamos corriendo detrás de una pelota como nuestros años de colegio, intercambiando bromas mientras esbozábamos algunos quiebres de cintura, amagábamos la pelota e intercambiábamos pases a profundidad. Algunos ya no corríamos tanto como antes y el aliento nos faltaba a cada instante. No habían pasado trece años en vano desde que termináramos el colegio, pero no importaba, estábamos juntos de nuevo, corriendo detrás de una pelota en una cancha del colegio. ¿Se podía pedir algo mejor que eso?  Volver a sentir que uno es un adolescente sin responsabilidades y con amigos sinceros.

La gran mayoría de nosotros no nos habíamos vuelto a ver en todo ese tiempo. Algunos incluso ya habían formado familia, tenían hijos, mujer, responsabilidades mayores que trece años antes nunca pensamos vivir. A lo sumo pensábamos en ingresar en alguna universidad, en echarnos un polvo y en elegir una carrera donde estudiar. Aunque claro está, no faltaba una excepción. Angelo se nos adelantó a todos y tuvo su primer hijo en el último año de secundaria. El primero de una gran lista de sobrinos que todavía nos falta por conocer.

Y digo sobrinos porque creo que todos en el salón nos debiéramos considerar como hermanos. Algunos más insoportables que otros, algunos más graciosos, algunos más ingratos, algunos más excéntricos, pero hermanos al fin y al cabo.  En vano no hemos pasado tantos años juntos, compartido nuestras primeras experiencias de vida y forjado nuestros caracteres juntos. Si bien el destino nos unió al azar, solo nuestro compromiso y lealtad puede mantenernos juntos, como hermanos.

Y ninguno de los veintiuno, que logramos reunirnos en distintos momentos del sábado 9 de junio, podrá negar esta sumatoria de sentimientos encontrados que nos embargaron en distintos momentos de ese día. Ninguno pudo evitar ver al otro y recordar nuestras palomilladas del pasado, e incluso recordar aquellas viejas rencillas, porque la etapa del colegio nos ha quedado marcada de por vida, aunque pretendamos negarla. Por eso, cuando entonamos el himno del colegio en la casa de Tito, todos lo hicimos a todo pulmón, a pesar de que con las justas recordábamos sus letras. Nosotros que odiábamos cantarlo después de los recreos. Qué paradoja tan grande.

Varios se emborracharon de alegría. Dongo terminó vomitando por toda la casa del pollo. Vitucho andaba cacheteando a medio mundo, incluidas las pelotas del pollo, antes de irse a dormir al segundo piso. Chumpi iba y venía constantemente de su casa a la casa del pollo para continuar con la chupeta, olvidando su casaca o mochila adrede. La rata dejó abandonada a su chica del día para volver a la chupeta y terminar la noche con nosotros. Aunque todavía no nos queda claro donde la dejó encerrada esta vez. Parrita llevó el video de la fiesta de promo para recordar los buenos tiempos y las malas parejas que algunos llevamos. Carlos, el mimo, recordaba sus momentos en el crucero y hacía de mozo, llevando y trayendo botellas de cerveza, en un ir y venir interminable. Renato promocionaba su nuevo artilugio para aumentar la potencia sexual, mientras Alan disimuladamente tomaba notas de las enseñanzas de su maestro. Para terminar con un Morocho entonando unos sones y armando la jarana, que ya para entonces se configuraba en épica.

Fuimos veintiuno, reitero. Desde Inglaterra se hizo presente Ronald Olórtegui, mientras que desde su casa llegó Jorge Alarcón. Estuvieron también Hernán Pereda, Renzo Arenas, Ronald Chumpitaz, Luis Morocho, Víctor Medina, José Antonio Parra, Alan Sánchez, Andrés Parra, Roberto Muñoz, Augusto García, Carlos Díaz, Manuel García, Renzo Espinoza, Jhon Tuesta, Renato Espinoza, Miguel Lozano, Ian Sánchez, Angelo Dongo y quien escribe esto, Héctor Huerto. Pero hubo grandes ausencias, los más de treinta compañeros que compartieron aulas con nosotros en aquello años.

Por lo pronto, seguiremos recordando el evento hasta el 18 de agosto, cuando nos veremos nuevamente en el colegio para jugar otra pinchanguita. Y no se vale no jugar aunque sea un momento, como hizo Andrés quien al final entró a la cancha, ni dejar encerradas a las novias en sus autos. ¡Salve colegio Claretiano!  Mientras haya trago y buenos amigos. Salud.