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Francia: basta ya

11/13/2015

Por: Mg. Héctor Huerto Vizcarra

Tres jóvenes entran vestidos de manera deportiva, jeans y abrigos, como los más de cientos asistentes del concierto de heavy metal de una banda estadounidense. Hasta ese momento nada parece fuera de lo común. Entre tanto, en las afueras del estadio de fútbol de París, un sujeto taciturno de mediana edad, parece merodear por el lugar, como si no tuviera un destino claramente establecido. Dos personas más parecen hacer lo mismo en otras zonas de los exteriores del estadio. Nadie parece sospechar nada. De hecho son personas como cualquiera dentro de un país marcadamente multicultural. Mientras que en el estadio, la multitud espera ansiosa a su selección para la segunda parte del partido, donde Francia tiene un encuentro amistoso con Alemania. La noche se prepara para desplegarse con todo su esplendor pero nadie parece prever que ese despliegue sería distinto.

Benjamin Cazenives, un joven francés que en esa noche disfrutaba de un concierto de metal, se vio pronto rodeado del caos absoluto. La gente ha empezado a correr despavorida, se han oído balazos y los miembros de la banda que se encontraban en el escenario han tenido que tenderse al suelo. A Benjamin no le queda otra que correr para esconderse. Ha perdido de vista a sus amigos y no entiende lo que está pasando mientras ve sangre por todos lados. Los gritos han reemplazado a la música y la muerte se impone.

En otro lado de la ciudad, una camioneta rauda se detiene cerca al restaurante “La pequeña Cambodia”, varios hombres bajan armados y disparan ráfagas de fuego contra los comensales. Todo dura menos de un minuto. El silencio le sucede a la masacre. De pronto, aparecen fuerzas del orden que intentan repeler a los atacantes y la balacera se desata de nuevo. En tanto, fuera del estadio se escuchan tres fuertes explosiones. Han detonado bombas, uno de los atacantes, al parecer, se ha inmolado con una de ellas. Más muertes y más destrucción.

Luego de esto, mientras el presidente de Francia, que se encontraba viendo el partido, huye del estadio con un helicóptero, en la sala Bataclan la tragedia no aminora su ritmo. Benjamin, el joven francés, es testigo de eso. – Están ejecutando a los rehenes – le cuenta nervioso a una amiga por teléfono. Efectivamente, desde fuera de la sala de conciertos, se sigue escuchando disparos. Se dice que hubo más de cien muertos pero todavía no hay una cifra exacta.

El horror queda al descubierto tras estos ataques y la humanidad una vez más es interpelada por la violencia. Mientras, los muertos se siguen contando: 2 en el estadio de Francia, 18 en el boulevard de Charonne, 5 en la calle de Fontaine-au-roi, 14 en la calle Alibert y 1 en el boulevard Voltaire. ¿Cuántos más tienen que morir? ¿No basta lo de Palestina, Siria, Nigeria y ahora Francia? ¿Cuánto falta para que nuestra Humanidad pueda reencontrarse con la humanidad?

Lo peor es que esta situación puede empeorar. Todo depende de cómo Francia calibre su respuesta frente a la violencia. Si se desata más violencia, lo único que se consigue es más muertes y destrucción. Nosotros lo sabemos con el Conflicto Armado Interno. Basta ya.

atentado en París

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Una vieja hermandad ha regresado de las cenizas

06/13/2012

Por: Héctor Huerto Vizcarra

Los más puntuales!

Nos veíamos distintos, más viejos, cansados, gordos y canosos, pero en el fondo seguíamos siendo los mismos. Íbamos corriendo detrás de una pelota como nuestros años de colegio, intercambiando bromas mientras esbozábamos algunos quiebres de cintura, amagábamos la pelota e intercambiábamos pases a profundidad. Algunos ya no corríamos tanto como antes y el aliento nos faltaba a cada instante. No habían pasado trece años en vano desde que termináramos el colegio, pero no importaba, estábamos juntos de nuevo, corriendo detrás de una pelota en una cancha del colegio. ¿Se podía pedir algo mejor que eso?  Volver a sentir que uno es un adolescente sin responsabilidades y con amigos sinceros.

La gran mayoría de nosotros no nos habíamos vuelto a ver en todo ese tiempo. Algunos incluso ya habían formado familia, tenían hijos, mujer, responsabilidades mayores que trece años antes nunca pensamos vivir. A lo sumo pensábamos en ingresar en alguna universidad, en echarnos un polvo y en elegir una carrera donde estudiar. Aunque claro está, no faltaba una excepción. Angelo se nos adelantó a todos y tuvo su primer hijo en el último año de secundaria. El primero de una gran lista de sobrinos que todavía nos falta por conocer.

Y digo sobrinos porque creo que todos en el salón nos debiéramos considerar como hermanos. Algunos más insoportables que otros, algunos más graciosos, algunos más ingratos, algunos más excéntricos, pero hermanos al fin y al cabo.  En vano no hemos pasado tantos años juntos, compartido nuestras primeras experiencias de vida y forjado nuestros caracteres juntos. Si bien el destino nos unió al azar, solo nuestro compromiso y lealtad puede mantenernos juntos, como hermanos.

Y ninguno de los veintiuno, que logramos reunirnos en distintos momentos del sábado 9 de junio, podrá negar esta sumatoria de sentimientos encontrados que nos embargaron en distintos momentos de ese día. Ninguno pudo evitar ver al otro y recordar nuestras palomilladas del pasado, e incluso recordar aquellas viejas rencillas, porque la etapa del colegio nos ha quedado marcada de por vida, aunque pretendamos negarla. Por eso, cuando entonamos el himno del colegio en la casa de Tito, todos lo hicimos a todo pulmón, a pesar de que con las justas recordábamos sus letras. Nosotros que odiábamos cantarlo después de los recreos. Qué paradoja tan grande.

Varios se emborracharon de alegría. Dongo terminó vomitando por toda la casa del pollo. Vitucho andaba cacheteando a medio mundo, incluidas las pelotas del pollo, antes de irse a dormir al segundo piso. Chumpi iba y venía constantemente de su casa a la casa del pollo para continuar con la chupeta, olvidando su casaca o mochila adrede. La rata dejó abandonada a su chica del día para volver a la chupeta y terminar la noche con nosotros. Aunque todavía no nos queda claro donde la dejó encerrada esta vez. Parrita llevó el video de la fiesta de promo para recordar los buenos tiempos y las malas parejas que algunos llevamos. Carlos, el mimo, recordaba sus momentos en el crucero y hacía de mozo, llevando y trayendo botellas de cerveza, en un ir y venir interminable. Renato promocionaba su nuevo artilugio para aumentar la potencia sexual, mientras Alan disimuladamente tomaba notas de las enseñanzas de su maestro. Para terminar con un Morocho entonando unos sones y armando la jarana, que ya para entonces se configuraba en épica.

Fuimos veintiuno, reitero. Desde Inglaterra se hizo presente Ronald Olórtegui, mientras que desde su casa llegó Jorge Alarcón. Estuvieron también Hernán Pereda, Renzo Arenas, Ronald Chumpitaz, Luis Morocho, Víctor Medina, José Antonio Parra, Alan Sánchez, Andrés Parra, Roberto Muñoz, Augusto García, Carlos Díaz, Manuel García, Renzo Espinoza, Jhon Tuesta, Renato Espinoza, Miguel Lozano, Ian Sánchez, Angelo Dongo y quien escribe esto, Héctor Huerto. Pero hubo grandes ausencias, los más de treinta compañeros que compartieron aulas con nosotros en aquello años.

Por lo pronto, seguiremos recordando el evento hasta el 18 de agosto, cuando nos veremos nuevamente en el colegio para jugar otra pinchanguita. Y no se vale no jugar aunque sea un momento, como hizo Andrés quien al final entró a la cancha, ni dejar encerradas a las novias en sus autos. ¡Salve colegio Claretiano!  Mientras haya trago y buenos amigos. Salud.

ACUEDI: el sueño de crear una biblioteca digital

06/05/2012

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Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

            Cuando hace algunos años investigué acerca de la polémica en torno a los libros y la lectura dentro del contexto de un mundo cada vez más orientado hacia lo digital, yo ya estaba consciente de las posibilidades que las nuevas tecnologías podrían otorgar a los libros y la lectura (Huerto, 2006). No me preocupaba en absoluto que se publicaran cada vez menos páginas y que se leyera cada vez más a través de una pantalla. Al final, la cuestión de fondo siempre será si las personas leen o no leen en el país.

            Por ese entonces ya había descubierto a muchas páginas web especializadas en la distribución de libros de literatura en formato digital, sea en word o pdf, que evidentemente no pagaban ningún derecho de autor pero que, desinteresadamente, ponían al alcance de un público mayor un sinfín de textos que en su mayoría no estaban disponibles para el público latinoamericano o costaban muy caro. Presentaban una salida alternativa a esta contradicción del sistema económico que te ofrece absolutamente de todo si tienes la capacidad económica como para pagarlo, de lo contrario, quedas al margen de los llamados beneficios que te da este tipo de “modernidad”. Gracias a estas páginas web pude disfrutar de muchísimas horas de gratas lecturas y conocer a distintos autores de géneros literarios diversos.

            Con todos los problemas que este tipo de webs ofrecían, junto con los miles de libros que ponen a tu disposición, los grandes ausentes siempre fueron los textos de corte académico, con algunas excepciones notables.  En realidad, en términos generales, el mundo académico siempre se ha mostrado distante de la población general. En el Perú es muy notoria esta brecha, especialmente en campos como la historia, que puede percibirse claramente en las clases que se imparten en los colegios con temas totalmente desactualizados y en la información mediática que se ofrece en los medios de comunicación, muchas veces carente incluso de sentido común.

            Por eso, desde octubre del 2006 hasta enero del 2010, junto con un grupo de jóvenes historiadores, decidimos crear un blog enfocado en la historia peruana para dar a conocer las nuevas perspectivas que se venían manejando en nuestro campo del conocimiento, e ir acortando así este abismo entre lo académico y el resto de la sociedad.[2] Ahora y en la historia se convirtió así en uno de los primeros blogs de historia en aparecer en el internet y uno de los más visitados también. Pero aun así, al término de este proyecto, la sensación era que este tipo de esfuerzos no eran suficientes.

            Desde octubre del año pasado, junto con Roberto Niada, decidimos crear nuestro propio espacio de creación de proyectos e iniciativas, retomando con esto nuestra experiencia previa con el blog de historia. De esta forma, a inicios de este año se formó la Asociación por la Cultura y la Educación Digital (ACUEDI), una asociación civil sin fines de lucro, con la intencionalidad de crear una Biblioteca Digital que aglutine textos académicos de ciencias sociales y humanidades con la autorización previa de sus autores y/o editores o que tengan una licencia de creative commons que permita su libre difusión. Esta biblioteca ya está activa y puede visitarse en: www.acuedi.org

            Con ello buscamos incentivar la lectura y la investigación entre los jóvenes de secundaria y de la universidad, que no cuentan con el acceso a grandes bibliotecas o a textos especializados, ya que resulta contraproducente que les exijamos leer y escribir mejor, mientras que a la par no les dotamos de las herramientas necesarias para que puedan llevar esa tarea a cabalidad. Como docente universitario me ha tocado enseñar en universidades que no cuentan con libros en sus bibliotecas y que las mismas prácticamente se conviertan en meras salas de estudio. Esta realidad debe ser mucho peor en los diferentes colegios de todo nuestro país. Seamos sinceros, el Perú casi no cuenta con bibliotecas públicas.

            Nuestra biblioteca digital también busca facilitarle al investigador el acceso a textos –libros o ensayos- en formatos más amigables, que pueda a su vez transportar a grandes distancias, sin la necesidad de llenar su maleta con libros en vez de ropa. También  pretende resaltar la figura de estos investigadores, para que esta brecha entre lo académico y la sociedad circundante pueda ser superada finalmente, en beneficio de ambos sectores. Esto mediante un énfasis en sus respectivas biografías, mediante videoentrevistas sobre sus últimas investigaciones, y con la publicación digital -en el caso de los investigadores más jóvenes- de sus tesis de licenciatura y maestría. En ese sentido, es grato anunciar que ACUEDI está pronto de publicar dos libros digitales en las próximas semanas. Por último, también se quiere digitalizar algunas fuentes documentales que puedan ser útiles para los investigadores y estudiantes en general.

            Para que este proyecto sea viable y perdurable en el tiempo, necesitamos del apoyo de todos ustedes en diferentes aspectos:

  1. Apoyo económico. La web necesita pagar mensualmente por el hosting por la cantidad de espacio de almacenamiento que necesita para los archivos que se van subiendo. Si tienes la posibilidad de apoyarnos en este aspecto con una pequeña cuota, estaríamos muy agradecidos. Igualmente, la web maneja un espacio para los auspicios institucionales, si tienes alguna empresa o institución que pueda colaborar con nosotros, podemos subir el logo de la misma a nuestra web o incluso un banner de publicidad.
  2. Apoyo logístico. Hasta el momento solo somos 4 personas las que conformamos el equipo de ACUEDI, pero necesitamos más manos, tanto para manejar la web (subir textos, digitalizar, reseñar, hacer entrevistas, administrar el foro, difundir, etc.), como para lo relacionado a la publicación de los libros digitales (edición, diseño, etc.). Si eres artista plástico o diseñador gráfico y te gustaría ayudarnos a diseñar las portadas de nuestros futuros libros digitales, bienvenido seas. Lo necesitamos urgentemente.
  3. Apoyo documental. Si eres investigador y tienes textos –libros o ensayos- publicados en formato papel o digital, danos la autorización para colocar tus textos gratuitamente en nuestra web para que puedan ser visualizados y descargados por los usuarios libremente. Sin el apoyo de los académicos e investigadores, este proyecto irremediablemente fracasaría. Es verdad que existen en la actualidad importantes bases de datos, pero la gran mayoría de ellas te piden un pago de acceso y/o son poco amigables con los usuarios inexpertos. La Biblioteca Digital de ACUEDI intenta ser todo lo contrario en ambos aspectos. También, si tienes una tesis o investigación sin publicar, nosotros podemos publicarla digitalmente.
  4. Apoyo de difusión. Queremos que la Biblioteca Digital sea un proyecto útil, por tanto nos interesa que se difunda ampliamente. Puedes ayudarnos en ese aspecto en tu blog, entre tus amigos o reenviando este texto a tus contactos. Además existe la opción del foro en nuestra web para que puedas usarlos a discreción para debatir sobre determinado documento o tema. También puedes ayudarnos a difundir en tu facebook los diferentes textos que hasta la fecha hemos subido.
  5.  Otros. Si crees que puedes apoyarnos de otra manera, háznoslo saber. Necesitamos de todo el apoyo posible. Queremos y creemos que cualquiera puede sumarse a nuestro proyecto y ser parte de ACUEDI.

Gracias de antemano por tu apoyo desinteresado.


[1] Historiador de la PUCP y magíster en Ciencias Políticas de la USAL (España). Docente universitario y Presidente de ACUEDI. Me pueden escribir a hector@acuedi.org

[2] Entre los colaboradores del blog destacan, sin mencionarme: José Luis Igue, Roberto Niada, Marco Antonio Merino, Edgar Villegas, Sandy Miyagussuko, Susana Schmidt (España/Alemania), Claire Wright (Inglaterra), Gabriela Adrianzén y Jorge Javier. El blog todavía puede visitarse: http://www.ahorahistoria.blogspot.com

Yo maté a Ciro

10/28/2011

Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

 

Rosario y Ciro antes de la tragedia

Pareciera ser, por momentos, que el país contiene el aliento cuando nuevos descubrimientos remecen la trágica historia de Ciro Castillo y Rosario Ponce. El cuerpo de Ciro es actualmente el fetiche de moda de la prensa peruana. Titulares, fotos en las portadas de los principales diarios y miles de comentarios en las distintas redes sociales lo confirman. Pero todos ellos se equivocan, yo maté a Ciro Castillo.

Efectivamente, provoqué su muerte intencionalmente y no solo la de él sino también de muchos otros Ciros que aparecerán en un futuro. Lo hice adrede sin importarme los sentimientos de sus seres más queridos. Sin pensar siquiera en las consecuencias. Lo único que deseaba era satisfacer mi morbo a toda costa, gozar con el dolor ajeno y quién sabe, hasta reírme un poco de todo eso.

En una sociedad en donde la privacidad no existe, en donde Magaly es un ícono de la televisión peruana más vista, esto no debería extrañarnos. Aquí no se trata de buenos o malos, ni siquiera de culpables o inocentes. De lo que se trata es de vender desgracias, sobre todo de personajes anónimos y relativamente marginales. Si no pregúntenle a Magaly el porqué no se mete con la vida personal de los congresistas. Estoy seguro que podría ser más interesante que la de los propios futbolistas.

Nos gusta juzgar porque somos incapaces de mirarnos a nosotros mismos. Tenemos errores e, incluso, nuestras propias desgracias, pero las ajenas nos sirven para olvidarnos de todo ello. Preferimos tirar la piedra a la primera persona vulnerable que encontramos a mano. Es una forma bastante cruel para sentirnos a gusto con nosotros mismos, a la vez que fingimos no darnos cuenta de la mediocridad rampante que nos rodea.

Yo maté a Ciro Castillo en la misma medida en que ustedes también lo hicieron. Y lo seguiremos matando cada vez que sigamos lucrando de los dramas ajenos. Seamos sinceros, en las últimas semanas hemos podido observar lo peor de la condición humana, y no me refiero necesariamente a Rosario. Beatas come-biblias haciendo vigilias religiosas, transeúntes anónimos convertidos en barristas y piquetes de linchamiento, expertos criminólogos convertidos en vedettes televisivas y ávidos lectores transformados en jueces sin rostro.

En pocas semanas podremos saber quién mató realmente a Ciro Castillo, si fue la propia naturaleza, su propia estupidez o la no tan astuta Rosario Ponce. Pero para entonces poco va a importar porque estaremos a la espera de una próxima víctima. Como diría Laura Bozo, que pase el siguiente muerto…


[1] Historiador de la PUCP y magíster de Ciencias Políticas de la USAL (España). Docente universitario. Todos mis escritos pueden leerse en: www.marcayuq.wordpress.com

 

La gran estafa: la realidad de la educación superior peruana

10/10/2011

 

Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

 

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Hace poco ha aparecido el ranking de QS de las mejores universidades latinoamericanas en donde figura una relación de 200 universidades. En el primer puesto figura la Universidad de Sao Paulo de Brasil, mientras que en el segundo se encuentra la Universidad Católica de Chile, a la vez que la Universidad Autónoma de México está ubicada en el quinto lugar. A pesar de que no se trata de una medición totalmente confiable, empezado porque en la página web no figura la metodología seguida al momento de dar las calificaciones, este ranking representa una fotografía del nivel educativo superior de los distintos países de América Latina. Evidentemente, como dudarlo, Brasil tiene la hegemonía en el sector con 65 universidades dentro de esta lista. Le sigue México con 35 y, en un empate, Chile y Argentina con 25 universidades. ¿Y el Perú?

El impulso educativo en el país ha sido una constante en gran parte del siglo XX, tanto desde el Estado como desde la sociedad en general. Tanto es así que los inicios del siglo pasado están marcados por el debate en torno a la educación que llevaron a cabo Manuel Vicente Villarán y Alejandro Deustua, ambos intelectuales renombrados de la época, que estaba centrado en si había que darle mayor énfasis a la enseñanza básica de las masas o había que centralizar los recursos del Estado en la enseñanza superior de las élites del país. Si bien es cierto nunca se ha estudiado a profundidad la efectiva influencia de ambos personajes en el rumbo educativo del Perú, a pesar que ambos ocuparon puestos claves dentro de la administración pública a lo largo de sus vidas, pareciera ser que su influencia fue bastante pareja en la medida en que la universidad peruana se convirtió en la cuna de los principales líderes políticos del s. XX, quienes se fueron forjando alrededor del proceso de la reforma universitaria de 1919, a la par que a partir de 1940 el proceso de alfabetización se intensificó en la mayor parte del país, pasando del 60% de analfabetos al 39% en poco más de 20 años.

La educación en el Perú había pasado a convertirse desde el s. XX en sinónimo de progreso, movilidad social y estatus. Siendo la educación superior vista como una herramienta privilegiada y una finalidad altamente deseada a la vez. Aunque suene esto paradójico. Era una herramienta privilegiada en la medida en que para la primera mitad del s. XX tan solo con tener la educación primaria completa bastaba para ejercer la labor de maestro rural, como fue el caso de mis dos abuelas, con lo cual podemos fácilmente dilucidar las ventajas que podría haber traído para una persona y su entorno el acceso a la educación superior. Era a la vez una muestra de estatus puesto que solo las familias más acomodadas podían darse el lujo de enviar a sus hijos a las entonces pocas universidades que tenía el país. Para 1960, por ejemplo, solo habían 30,247 estudiantes universitarios, es decir, el 0.3% de la población en general.

Esto motivó que una vez satisfecha la necesidad de la educación primaria y secundaria, en buena parte de la población surgiera la necesidad de la educación superior, vista tanto como herramienta y como símbolo de estatus. Esto puede explicar en parte el crecimiento desmesurado de universidades privadas que aparecieron bajo el amparo del gobierno fujimorista, que respondían a esta visión de la educación superior como la panacea de los principales problemas del país, partiendo primero por solucionar las necesidades personales y familiares. Visión alimentada desde el propio Estado, por cierto, pero que carece de una constatación con nuestra realidad. Por tanto, responde mas bien a intereses económicos de determinados sectores que han encontrado en el rubro de la educación un negocio redondo. El empequeñecimiento del Estado  en los noventas no hizo más que coadyuvar a este proceso.

Esto se hace evidente si constatamos que nuestra economía se encuentra incapacitada para incorporar a este sector de profesionales cada vez más creciente. Preguntémonos, cuántos profesionales existen actualmente en el país que no ejercen sus respectivas profesiones. ¿Cuántos de los 782,970 jóvenes que para el 2010 estudiaban en las universidades van a trabajar en sus respectivas especialidades?  Con la actual Ley Universitaria que le otorga prácticamente carta blanca a los dueños o promotores de las universidades privadas del país y con la proliferación de universidades en todo el Perú nos encontramos en una situación caótica e hipercrítica. La decadencia de las universidades estatales, causada en gran medida por nuestra clase política, ha permitido la creencia de que la inversión privada en el sector educación promovería la eficiencia y la calidad. Nada más lejano de la verdad.  Especialmente si miramos ese ranking elaborado por QS que ubica a solo 6 universidades peruanas entre las 200 mejores de la región: la PUCP en el puesto 34, San Marcos en el puesto 49, Cayetano Heredia en el puesto 75 y la Universidad de Lima entre los últimos cien, al igual que la UNALM y la San Martín de Porres. Nos referimos entonces a cuatro universidades privadas y dos estatales.

La realidad de la gran mayoría de universidades privadas de reciente creación es que no cuentan con la infraestructura necesaria para brindar una buena enseñanza y/o carecen de una buena plana docente para dictar los cursos. En el primer de los casos me he encontrado en mi novel experiencia docente con universidades que entregan diskettes a sus profesores para que pasen ahí las notas, cuando hace muchísimos años que las computadoras ni siquiera traen el compartimiento para leer diskettes puesto que están en desuso. Mientras que en el segundo caso, esto responde en gran medida a que los sueldos que pagan estas universidades a sus profesores están por los suelos. En las universidades más modestas pagan a un profesor 15 soles la hora de dictado. Esto es dramático si tomamos en cuenta que un amaestrador de perros cobra por hora como mínimo 20 soles.

En dichas universidades tampoco es de extrañar que las mallas curriculares se encuentren en constante cambio. Las mismas que responden más a las necesidades del mercado que a las necesidades académicas de las carreras que se están dictando. Tampoco es inusual que los dueños o promotores de dichas universidades se inmiscuyan directamente en la elaboración de dichas mallas curriculares o, incluso, en la elaboración de los sílabos de determinados cursos sin contar con la suficiencia académica necesaria para llevar a cabo tal labor. Como me pasó en una oportunidad cuando el dueño de una universidad, ingeniero de profesión, diseñó a su propio gusto y entender el sílabo del curso de Realidad Nacional. Con lo que queda claro que la libertad de cátedra para muchas de estas universidades ya pasó al olvido. Como nos lo dijo tajantemente este mismo ingeniero en una de las reuniones de coordinación del curso ya antes mencionado.

A pesar de todas estas falencias, estas mismas universidades son las primeras en añadir nuevas carreras sin contar con la suficiente capacidad como para llevar tales empresas a cabo. Respondiendo a las necesidades del mercado, dicen, pero sin responder a las verdaderas necesidades de sus alumnos. Los mismos que una vez acabadas sus carreras se van a dar con la ingrata sorpresa de que sus títulos profesionales no son nada competitivos en el mercado peruano, menos en el internacional. Porque seamos claros, el motor de ese tipo de universidades no gira en torno al aspecto académico sino a intereses varios que pueden ir desde lo económico, lo político, e incluso, lo religioso. Por lo que en la práctica, este tipo de universidades no hacen más que engañar a sus clientes, perdón, quise decir estudiantes. Están advertidos.

Links recomendados:

Comentario a la lista de QS

Ranking QS, tanto mundial como de América Latina


[1] Historiador de la PUCP y magíster de Ciencias Políticas de la USAL (España). Docente universitario.

Este 5 de junio mi voto no será un cheque en blanco

06/04/2011

Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

 

Es momento de escoger por un país mejor

Para esta segunda vuelta electoral yo tengo muy claro cuál va a ser mi voto. Sin lugar a dudas voy a votar por Ollanta Humala porque Keiko Fujimori representa con su candidatura todo lo contrario a los valores democráticos que estoy acostumbrado a defender. Esto se evidencia desde el momento mismo de su elección como candidata presidencial –por ser hija de Alberto-, pasando por su mal desempeño en el Congreso, hasta ver la forma como hace política: reparto de víveres, desinformación, campañas psicosociales, control de medios de comunicación, entre otros. En un país diferente lo más probable es que Keiko solo represente una anécdota electoral, lamentablemente en el nuestro representa una real alternativa de gobierno.

                Pero tampoco me engaño ni me dejo llevar por la euforia electoral. Humala no representa para mí una alternativa real de cambio. No posee un partido político estructurado con bases en las diferentes provincias del país. No tiene clara su propuesta ideológica y apela a ideas-consigna que en realidad pueden significar cualquier cosa. No es un mal candidato pero tampoco es uno bueno. Por eso, aunque vaya a votar por él yo no me la juego. Yo no voy a dar este 5 de junio un cheque en blanco para que puedan hacer con mi país lo que se les venga en gana. Y me refiero con esto a cualquiera de los dos candidatos.

                Por eso quiero apelar a aquella juventud –la de los años y del alma– que se muestra crecientemente preocupada por nuestro futuro cercano. Aquella juventud que busca romper con el cinturón de acero que los medios de comunicación le han impuesto, para informarse mejor de lo que en realidad está sucediendo. Aquellos jóvenes disconformes con nuestra sociedad y críticos frente a nuestros paradigmas imperantes. Es momento de enterrar la apatía, pasarla al olvido. Nuestra coyuntura nos interpela constantemente desde años atrás: no basta con una sociedad civil movilizada ni con el ciudadano que solo hace política en las redes sociales. Es momento de crear partidos políticos y de forjar nuevas ideologías. De izquierda y de derecha.

                Tenemos que repensar el Perú. Encontrar las respuestas a los muchos porqués que nos aquejan. Ser capaces de mirar al otro y reconocer a un compatriota. De mirar más allá del color de la piel o de la condición social. De construir incluso una ciudadanía global y democrática. De entender que el mercado no lo soluciona todo, ni la tecnología nos hace mejores personas. Para mí repensar el Perú significa votar este 5 de junio con la conciencia de que al día siguiente intentaré forjar una alternativa política que verdaderamente me identifique. Que abogue por una democratización real de nuestra sociedad y acabe con la hegemonía política del pragmatismo y el cinismo. Es momento de actuar.

 


[1] Historiador de la Pontificia Universidad Católica del Perú y magíster de Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca (España). Docente a tiempo completo de la Universidad Científica del Sur. https://marcayuq.wordpress.com y http://ahorahistoria.blogspot.com

Entrevista con Augusto Rey: el Estado debe ser mínimo… pero no tanto

04/06/2011

Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

Augusto Rey representa la nueva hornada de jóvenes liberales que las universidades privadas han producido en los últimos diez años en el país. Ciertamente con una mirada más inclusiva y democrática, pero liberales al final y al cabo. Liberales políticos que en materia económica postulan el Estado mínimo, avalando así la satanización que se produjo desde los noventa contra la idea de Estado. Aunque Augusto reconoce que el Estado no debe ser tan mínimo, contradictoriamente, y que debe por tanto satisfacer determinadas necesidades de la población sobre todo en materia educativa y de salud. Esboza en tanto a un Estado fiscalizador y atento a las necesidades del mercado. Y con todo ello surge la pregunta, ¿cuán mínimo es un Estado que debe controlar la salud pública de toda la población (seguro universal de salud) y garantizar la calidad y el servicio de la educación (privada y pública) en nuestro país?

El Estado en principio es la representación institucional de todo el país. En teoría debiera resumir en su estructura toda la capacidad de acción que tiene el país y las personas que en él habitan. Sin embargo, cuando se trata de materia económica, Augusto afirma que es el sector privado el que tiene mayor capacidad de generar riqueza y bienestar en el país. Si esto fuera así, entonces debieran gobernarnos los empresarios. Pero es el Estado y no el empresariado el que tiene como objetivo el bienestar común de toda la población. Por eso aparte de la salud y la educación, el derecho al trabajo también tiene que ser algo regulado desde el Estado. Entonces, queda poco claro el por qué Augusto se presenta en un partido que se autoproclama de izquierda como Fuerza Social. Especialmente porque él sostiene que ya no existe (o poco importa) la vieja división ideológica entre izquierda y derecha.

Para acortar las diferencias sociales y económicas entre los sectores más acomodados y menos favorecidos, tal como sostiene Augusto durante la entrevista, no basta un Estado que funge de actor secundario en el escenario de nuestra realidad nacional. No se trata tampoco de la maximización del Estado. Del retorno de un Estado estatista. Pienso que se trata de refundar el Estado partiendo desde un nuevo modelo de gestión y desde una nueva moral ciudadana. Necesitamos un Estado que recoja los mejores modelos de gestión del sector privado y los haga suyos. Pero un Estado que busque en primer lugar el respeto a las leyes y al bienestar común, especialmente de los sectores más pobres de la población.


[1] Historiador de la PUCP y magíster de Ciencias Políticas de la USAL (España). Docente a tiempo completo de la UCSUR.