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07/09/2006

Crónica parlamentaria del nacimiento del TLC

I parte

El inicio.-

Martes 27 de junio del 2006. Casi inesperada y clandestinamente ese día se aprobó la firma del Tratado de Libre Comercio entre el Perú y Estados Unidos, en el Congreso peruano. Hay que admitir que el desinterés por el tema de la mayoría de la población era evidente, e incluso, algunas encuestas, rimbombantemente anunciaban la mayoritaria aprobación ciudadana de la firma de ese convenio internacional. Sin ensombrecer el resultado de las mismas, lo que vale la pena preguntar a un peruano en una encuesta es: ¿Conoce en qué consiste el TLC?

Más allá de intuir los posibles beneficios comerciales que permitiría al país, la población carece de mayor información sobre ese tratado. ¿Por qué no se les quiso informar, antes de firmar el TLC? ¿Es verdad que temían que el tema se politizase o que la gente conozca en verdad cuáles son sus beneficios o desventajas? ¿El tema de la representación política no pasa por preguntar a los representados sobre la decisión que se va a tomar? ¿Por qué todo el proceso de la firma de este tratado se hizo tan oculto y rápido?

Lo cierto es que, a las 10 y 5 minutos de la mañana de ese martes 27 se dio por iniciada la reunión plenaria del Congreso. A esa misma hora se iniciaba el penúltimo partido por octavos de final del Mundial de Fútbol, en el cual se enfrentaban Brasil y Ghana. En la presidencia estaba el ilustre, futuro desconocido, Marcial Ayaipoma Alvarado, miembro de la bancada oficialista. Después de pasar la asistencia se constató que habían 64 congresistas en la sala. A continuación el presidente da lectura de los puntos de la agenda de las sesiones de ese día y del siguiente. Los dos primeros puntos, que están para votarse, son dejados de lado por el presidente a la espera de que haya una mejor asistencia, estos son: la Ley General del Empleo Público y la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. El punto tres, la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura es postergado (¿a quién le importa la justicia en el Perú?). De igual forma, es dejado de lado el debate sobre el otorgamiento de los grados académicos por los Centros de Formación de las Fuerzas Armadas. El punto cinco es pasado en alto en vista de que el presidente de la comisión respectiva (no se dice de cuál) está ausente. Igualmente, el punto seis es postergado, porque el presidente de la comisión de vivienda no está, quizá esté durmiendo aún.

Mal comienzo, aún no hay nada para debatir o votar. Cunde el aburrimiento en la sala. El punto siete, que trata sobre la incorporación de artículos al Código Penal y regula la explotación directa de los Juegos de Casino es postergado, porque en la sesión pasada se había acordado que las comisiones que ven este tema, Comercio Exterior y Justicia, presenten al pleno un texto consensuado. El congresista Jorge Mufarech, delegado por la comisión de Comercio Exterior para este tema informa al presidente:

“Para comunicarle que hoy día a la una y media está sesionando la Comisión de Justicia. Ya se ha consensuado un nuevo texto que va a ser presentado hoy día y aprobado en la tarde.” p. 3

¿Cómo? ¿Aprobado por quién? (se debe preguntar Ayaipoma). Ante tamaña barbaridad una repentina sordera ataca al presidente, que pide nuevas explicaciones al congresista:

“Precise usted porque han sido muy escasos segundos que no se le ha entendido nada. ¿Qué cosa ha dicho usted?”

“Señor Presidente, le estaba comunicando que a la una y media sesiona la Comisión de Justicia, porque ya se ha consensuado un texto que deben aprobarlo hoy día en la tarde y de esa manera ya estaría para el voto, porque prácticamente está consensuado totalmente.” p. 3

Me pregunto, ¿en dónde debaten nuestros congresistas? ¿En alguna cafetería? El punto siguiente es relegado en vista que la presidenta de la comisión de educación no se halla presente. Ironía de nuestro destino: la educación nunca se halla completamente presente en nuestro país. El punto nueve sufre del mismo mal, el presidente de la comisión de descentralización está ausente, ya que debe estar en esos momentos descentralizando el desayuno que comió por todo su cuerpo. Hasta que al fin, el punto diez pasa al debate.

Medio ambiente y TLC.-

El tema es calidad ambiental y límites máximos permisibles de contaminación ambiental, y estuvo previamente debatido en la comisión de Pueblos Andinos y Amazónicos. El proyecto de Ley n° 13893 establece que la autoridad ambiental nacional, que dirige el proceso de elaboración y revisión de estándares de calidad ambiental y límites máximos permisibles, culmine dicho proceso en un plazo no mayor de 365 días, contados desde la vigencia de esta ley. El presidente de esta comisión Walter Alejos Calderón inicia el debate e inmediatamente lo liga a un tema mayor: la aceptación del TLC:

“El presente dictamen, señor Presidente, reviste de mucha importancia precisamente cuando el Perú tiene que discutir y este Parlamento tiene que debatir el tema del TLC, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Y en este momento en el Perú no existen definidos aún muchos estándares de calidad, así como límites máximos permisibles, que permitan garantizar la salud y la vida de las personas.” p. 4

De esta manera comienzan los fuegos, indirectamente, sobre el tema, por uno de los 14 congresistas que se opusieron a la firma del TLC. Walter Alejos argumentó que la importancia de este proyecto de ley radica en acelerar la elaboración y revisión de estándares de calidad ambiental y límites máximos permisibles. Para ello, deberán coordinar con todos los sectores. Hasta ahora, para el congresista, esto ha sido hecho de manera lenta y burocrática; desde la vigencia de la Ley n° 26410, aprobada en diciembre de 1994, que señaló un plazo de 60 días a la Comisión Técnica Multisectorial para elaborar un reglamento sobre parámetros de contaminación ambiental y que sin embargo, demoraron casi 4 años en hacerlo, hasta noviembre de 1998. Lo que demuestra para Alejos una falta de voluntad política por parte del Ejecutivo.

Además, agrega que se han demorado 6 años y medio para elaborar los estándares de calidad ambiental del aire, 9 años para los estándares de calidad con respecto al ruido, y 10 años para los estándares de calidad ambiental de radiaciones no ionizantes. Luego, en referencia a los límites máximos permisibles, se demoraron 6 años y medio en la aprobación de los límites máximos permisibles de agentes químicos en puntos de emisión para la actividad minera, siete años para el caso de los vehículos automotores, 8 años para las actividades de cemento, cerveza, curtiembre y papel, 8 años y medio para las radiaciones no ionizantes en telecomunicaciones.

Señala que en el Perú aún faltan estándares de calidad en el caso del agua, de los suelos, en el campo agrario, en la agroindustria, comercio, servicios, pesquería, saneamiento, telecomunicaciones, transporte e hidrocarburos. Al respecto dice:

“Es decir, los peruanos estamos aún desprotegidos, no existen definidos muchos estándares de calidad y límites máximos permisibles; por eso es que hoy tenemos ciudades muy contaminadas y donde hay un reclamo muy frecuente, señor, por la contaminación de vestigios de metales en la sangre de los niños y especialmente de las mujeres embarazadas.” p. 5

Para que se cumpla con esto eficazmente, este proyecto de Ley en su artículo 2do precisa que el CONAM, que es la autoridad ambiental, presente al Congreso una priorización de los estándares faltantes, en donde se especifique cuales son los más y menos importantes. Asimismo, para su financiamiento se propone que se utilicen los recursos de la Cooperación Técnica Internacional.

Finalmente, en el artículo 5to se
estipula que el caso de que se haya vencido el plazo y no se han establecido algunos estándares de calidad, entonces se tomarán los estándares de calidad y límites máximos permisibles recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Por último, acota que la CONAM señala que el plazo de un año es muy corto, por lo que posiblemente este plazo podría ampliarse.

Inmediatamente, un congresista aprista, Juan Valdivia Romero, torpedea el debate con una cuestión de orden que lo que busca es evitar la discusión de este tema. Señala que este tema ya ha sido debatido antes y rechazado en el Congreso, por lo que no puede ser visto hasta el siguiente periodo anual de sesiones, a menos que la mitad más uno de los congresistas (61) aprueben su debate. Cruel paradoja para una sesión en la cual hay 64 congresistas.

Para enredar más el asunto Carlos Ferrero Costa presenta una cuestión previa. Afirma que sería una pérdida de tiempo discutir en el pleno si el tema ya fue visto o no. Por lo que postula que este dilema pase a la comisión de Constitución y Reglamento con un plazo determinado. Como podrán observar su argumentación es muy clara:

“Señor, la cuestión de orden tiene argumentos a favor pero también algunos que ha expuesto el congresista Alejos que van a merecer con mayor precisión un pronunciamiento de la Comisión de Constitución y Reglamento, porque es un caso dudoso, es dudoso sí, el haber vuelto a un tema que ya se vio, pero solo para ponerlo como condicional a una fecha si eso es o no es el mismo tema.” p. 8

Claramente, es dudoso lo que dice. Luego, acota los criterios más importantes por los que anteriormente, ese tema fue rechazado por el Congreso. Entre ellos destaca el siguiente:

“El primero, no tiene sentido que el Perú se coloque a la vanguardia del mundo en la protección ambiental y que con eso —que nos va a merecer muchas medallas— dejemos desprotegidos a todos los trabajadores que laboran en las industrias y en las empresas donde hay algún grado de contaminación, todavía inaceptable.” p. 8

Traducción: Como nuestros trabajadores aún trabajan en empresas e industrias que los exponen a algún grado de contaminación, no se puede aprobar una Ley que evite que esas empresas e industrias contaminen el medio ambiente, donde viven esos trabajadores con sus familias, y causen enfermedades a los hijos de estos mismos trabajadores. Por ende, ni se aprueba esa Ley que evita que se contamine todo el medio ambiente en el país, ni existe esa otra en donde se protege a los trabajadores de la contaminación, pero no a sus familias, ni a la naturaleza que circunda sus hogares.

Los discursos a favor del proyecto de Ley no tardan en llegar, y las razones se muestran obvias, para cualquiera menos para algunos congresistas. Pedro Morales Mansilla, quien se abstendría en la votación del TLC, señala que según el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) la contaminación del aire influyó en la muerte de seis mil peruanos el año pasado. Luego lanzó una acusación preocupante, con respecto a la oposición que encuentra tal medida:

“Lo que pasa, Presidente, es que hay empresarios que, seguramente, y con buena intención, han invertido su dinero y no quieren sacar parte de su renta para adecuarse a los estándares de límites máximos permisibles de contaminación…” p. 10

Walter Alejos insiste posteriormente en al necesidad de sentar reglas claras, es decir, leyes, antes de entrar al TLC, porque después, señala, no se van a poder cambiar las condiciones de ese tratado, y nos van a terminar imponiendo sus condiciones. Santos Jaimes, aboga por lo mismo, aunque de una manera peculiar, en la que, al parecer, su subconsciente mundialista termina desbordando sus planteamientos, y mostrando la argucia utilizada para aprobar el TLC a espaldas de la opinión popular. La ironía de la relación fútbol y TLC comienza a ser clara, sobre todo, si tomamos en cuenta que este congresista votaría a favor del mismo:

“La trascendencia de esta ley es tan alta que se puede considerar como uno de los requisitos para que el Perú pueda llegar en buenas condiciones al Tratado de Libre Comercio, porque si no tenemos —como se dice— la cancha rayada, no tenemos lo arcos en su sitio, no tenemos un árbitro en su lugar en este partido de fútbol, nadie sabe qué hacer en la cancha, y eso es lo que está sucediendo con los recursos naturales en el Perú.” p. 12

¿Quién dijo que el Perú no fue al mundial? En cambio, la postura de Carlos Ferrero deja entrever la verdadera naturaleza de su representación en el Congreso, en donde la salud de las personas es un tema secundario en relación al interés económico de las empresas y de la inversión extranjera:

Lo que yo digo es que no debe ser el Perú un país que al poner exigencias de control ambiental tan fuertes haga que los que van a invertir o los que están invirtiendo se vayan a Ecuador, a Colombia o a Bolivia. Eso es lo que quiero decir. p. 11

Incluso, más adelante cuestionaría los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Evidentemente, una postura de esta naturaleza no dejaría de ser apoyada por Rafael Rey. A la par que los intentos del entonces presidente del Congreso, Marcial Ayaipoma, denotaban un inusitado apuro por ver finalizado el debate. Posiblemente tenía mucha prisa por discutir y votar otros temas, como el del TLC. A su vez, la intervención de Elvira de la Puente aclara el punto sobre si el tema fue discutido antes o no:

“De modo que no hay razón porque ese tema ni siquiera se vio en el momento de la Ley General de Ambiente, porque se decidió excluir el articulado [sic] que tenía relación con estándares máximos permisibles y con los estándares de calidad ambiental, señor Presidente. Fueron excluidos, no se debatieron esos temas porque se excluyeron los cuatro artículos.” p. 17

En vista de que el verdadero problema de este proyecto de Ley radicaba en poner un plazo determinado para la confección de los estándares de calidad ambiental y límites máximos permisibles, el cual de no haberse cumplido obligaba al Estado peruano a ceñirse a los estándares de calidad ambiental y a los límites máximos permisibles de la OMS; cuando este plazo es prorrogado, por el presidente de la comisión Walter Alejos, a dos años y esta obligación al Estado es anulada, las oposiciones en el pleno del Congreso desaparecen. Por lo que este proyecto de Ley es aprobado abrumadoramente.

De los 68 congresistas que registraron su presencia, 58 votaron a favor de este proyecto de Ley, ninguno en contra, y dos abstenciones. Además el presidente deja constancia de otros 5 votos a favor de congresistas distraídos. Los que se abstuvieron fueron Heriberto Benites y Carlos Infantas, ambos votaron en contra del TLC, posteriormente. De esa forma se aprobó un proyecto de Ley incapacitado para obligar a la CONAM a cumplir con el plazo de dos años, luego del cual, si la CONAM no cumple con establecer todos los estándares ambientales necesarios el Perú carecería completamente de ellos. Es decir, se aprobó más letra muerta. (continuará…)

Nota. Me olvidaba que esta cronica ha sido escrita en base al Diario de Debates del Congreso peruano publicado en su pagina web…tildes omitidas xk no las encuentro en este tablero, jaja

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