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Tarde vallejiana y granadina

01/08/2007
Sentado, mirando al cielo cargado de ausencias, me decidí a sacar algo de poesía para leer. Hace poco acordé con cierta persona, que dicho sea de paso debe haber olvidado el acuerdo -que no es algo sorprendente sino reiterativo-, leer el primer poemario de César Vallejo: Los heraldos Negros. La poesía para mi siempre fue un desfogue más que un refugio, por lo que nunca pasé de algunos versos sueltos.

Luego de leer detenidamente tres poemas de Vallejo debo reconocer que el cielo no me pareció tan solitario, y el mundo tan deshumanizado. El dolor hermanos, se me hizo tan fuerte, que en ese momento quise, tomar un lápiz y ponerme a escribir. Pero puede más la pereza del mañana y la inseguridad del presente.

Después de caminar por algún rato, tras mi breve aventura Vallejiana, con alguna esporádica interlocutora, volví a mi recinto sagrado. Ahí estaba la mesa, el cielo, las ventanas, pero mi silla, estaba ocupada. Dilema. Dejé a Vallejo de lado, tome el papel, coloqué los códigos indicados, y me aventure a un pedido, que no es musical, pero que implica ritmo de por medio, y miedo.

Pedro Granados hace poco me pidió que leyera su último libro, una novela, y le mandara mi opinión. La que supongo no tendrá mucho en cuenta, pero me imagino, de algo servirá. Así que como antes no pude leerla, porque todo el mundo andaba de vacaciones, incluyendo la tintas y los reglones, esta vez conseguí el anhelado objeto. Debo admitir que la carátula carecía de buen gusto. Más nunca hay que juzgar los libros por las apariencias, ni del empaste ni del autor.

Hay que reconocer que mi opinión va a ser sesgada, ya que Pedro me cae simpático, y por lo poco que he leído de su autobiografía no aceptada, me cae mejor aún. Sobre todo porque al parecer compartimos una visión compleja y culpable de la sexualidad. De alguna manera, me identifiqué con el relato, con aquellas calles del barrio, con la soledad y los hallazgos, pero básicamente, con la verguenza.

Quizá, no es el hombre un ser tan complicado. O probablemente no sepa de lo que hablo, pero ahora vuelvo a ver al cielo, está oscuro, grisáceo, carente de vida. Me pregunto si alguna vez Vallejo escribirá de nuevo, para decirnos, Yo si sé. Y callará. Entonces… podré intuir, que nunca supo nada.

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2 comentarios leave one →
  1. César Roberto permalink
    01/13/2007 6:24 AM

    Estoy absolutamente de acuerdo contigo cuando dices que: “La poesía para mi siempre fue un desfogue más que un refugio, por lo que nunca pasé de algunos versos sueltos”. Te dire que yo no e leido mucho y de Vallejo me gusta mucho Masa.

  2. marcayuq permalink
    01/13/2007 7:01 AM

    Gracias por el comentario. De Vallejo me gusta Masa, pero tb me encanta los Heraldos Negros. ESpero sigas leyendome y busques los versos que he publicado x aki

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