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¿15 años de paz? en El Salvador

01/09/2007
El 16 de enero se van a celebrar los 15 años del acuerdo de paz en El Salvador, con la participación del gobierno, del Frente Marabundo Martí de Liberación Nacional y de las Naciones Unidas. Pero como señala Celia Medrano, en un esclarecedor artículo, no hay mucho porque celebrar. Muchos de los planteamientos dados para llevar a cabo este proceso de paz no han sido cumplidos, así como siguen vigentes las condiciones estructurales (económicas, sociales) que permitieron que se desatara la violencia interna en ese país. Las semejanzas con el caso peruano no son puras coincidencias.
“Pese a que Naciones Unidas haya dado por concluidos los Acuerdos de Paz en El Salvador en 1997, (…) El mismo Secretario General de la ONU de ese entonces, Boutros Ghali, en su informe final de verificación del año 1997, destacó incumplimientos de relevancia, no sólo en el ámbito de la seguridad pública, sino en el de derechos humanos y administración de justicia, con especial énfasis en el incumplimiento de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad.”

El logro más notable del Acuerdo de Paz fue el cese de la violencia entre la fuerza guerrillera y los aparatos de violencia estatal. Sin embargo, aún hasta ahora El Salvador se caracteriza por tener uno de los índices de violencia más altos de la región. Entre 1994 y 1995 llegó a una tasa de 160 homicidios por 100 mil habitantes, lo que lo convirtió en el país más violento de América Latina, al igual que en el 2005, en donde la cifra total de homicidios fue de 3 761 (es decir, 54 por cada 100 mil habitantes). Incluso durante la década del 90 las Naciones Unidas dejó entrever su preocupación porque en dicho país se continuasen con las ejecuciones extrajudiciales. Esto se agrava por la actitud que tiene el Estado frente a estos hechos. Según Medrano el Estado no se preocupa por investigar tales homicidios desde los 70’s, lo que genera cierto ambiente de impunidad que alienta tales hechos. La ley de Amnistía de 1993 no ayuda a solucionar el problema. Una vez más, esto no es pura coincidencia con nuestra realidad y con la ley de Amnistía decretada por Fujimori en los 90’s.

El Acuerdo de Paz no solo tenía como objetivo el parar el conflicto armado en ese país, sino también, impulsar un proceso de democratización y de respeto a los derechos humanos. Sin embargo, para Medrano no se ha alcanzado la transformación democrática del Estado Salvadoreño.

“Los cambios para forjar una nueva institucionalidad democrática contemplados en los Acuerdos han sido los más desatendidos e incumplidos.”

Poco ayuda el hecho de que los militares se opongan a los resultados de la Comisión de la Verdad de ese país. Tampoco el hecho de que los responsables de los escuadrones de muerte que operaron durante los 80’s nunca fueron juzgados ni las víctimas reparadas. Al igual que en El Salvador, todavía el Estado peruano no cumple con las reparaciones estipuladas en el Informe de la CVR, ni impulsa adecuadamente la justicia para que sancione los delitos que se cometieron contra los derechos humanos durante la guerra interna que vivió el Perú.

Curiosamente, para Estados Unidos El Salvador es un ejemplo del avance de la libertad y la democracia en el mundo. Por ello, el año pasado, el ex Secretario de Defensa de Estados unidos, Donald Rumsfeld, dijo: “El movimiento de la humanidad camina hacia la libertad. Nosotros lo hemos visto en El Salvador, lo hemos visto en Afganistán y creo que lo veremos en Irak.” Si revisan las anteriores entradas a este blog, podrán ver como el camino a la libertad en Irak da pasos agigantados. Seguramente por libertad entiende el exterminio sistemático de la población.

Este interés de Estados Unidos por la democracia en EL Salvador no es nuevo. Durante la guerra civil de ese país, en donde murieron 75 000 personas, Estados Unidos apoyó al Estado en contra de la guerrilla, aportando 1.5 millones de dólares en ayuda económica y militar. Por ello, no resulta extraño que ahora El Salvador sea el segundo país receptor de ayuda militar, y sea el onceavo en la lista de compra de armamento. ¿Quién gana con esas compras? Un dato, entre el 2000 y el 2003, la democracia pacífica de El Salvador adquirió 46.8 millones de dólares en armamento de Estados Unidos. ¿Se imaginan todo ese dinero invertido en gasto social?

Cecilia Medrano al final enfatiza que es necesario acabar con las condiciones estructurales económicas que permitieron el surgimiento de la violencia política en su país. Para ello, propone elevar la recaudación tributaria, combatiendo arduamente la evasión fiscal, practicada principalmente según ell por los grandes empresarios. El monto de la evasión duplicaría los actuales ingresos que se recaudan anualmente por el gobierno.

Las coincidencias entre ambas realidades, del Perú y El Salvador, no son casuales. Existe un sistema político y económico detrás de ambas sociedades, que de alguna manera, logran impedir su desarrollo, sometiendo a las personas a las más duras pruebas. Se juega a ser Dios, en un terreno en donde cada uno debería decidir por su propio destino.

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