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Despedida

08/10/2007
Se supone que la muerte nos llega a todos, tarde o temprano; que es algo inevitable contra lo que es vano luchar. A pesar de ello, es difícil adaptarnos a esa idea. Buscamos subvertir el orden natural de la vida, tal como algunos de nosotros intentamos revolucionar el orden ficticio de los seres humanos.

Aunque, al parecer, de eso se trata todo, de no conformarnos. Por eso, nuestra fe, o ideales, nos llevan a pensar que existe una vida tras la muerte, que hay un más allá que nos aguarda, y que por ende, no se trata del fin del camino, sino de una nueva etapa. Incluso para quienes no creen en ello, la muerte se convierte en algo simbólico, en la meta final donde descargamos todo el trabajo hecho, y en donde es posible sonreír si nuestros objetivos han sido medianamente cumplidos.

Lo que nadie puede prever es el dolor que una muerte puede acarrear, y no me refiero al dolor del moribundo, sino de las personas que éste deja atrás. Quizá es demasiado complicado entender lo que es imposible saber, como lo que hay después de la vida, pero también hay situaciones que aunque las veamos no es muy difícil comprender, hasta el momento en que nosotros pasemos por lo mismo. Sin embargo, no creo que el dolor sea igual para todos, ni las formas de enfrentarlo.

Hace poco un compañero partió y su muerte nos ha dejado una honda tristeza. Probablemente el dolor de quienes lo amaron y lo conocieron a profundidad sea mayor que el nuestro, pero nuestra consternación gira entorno al hombre que fue y a los ideales que mantuvo hasta el final. Se nos fue un compañero que al igual que nosotros luchaba por una sociedad mejor. Una persona que de alguna forma misteriosa obtuvo esa misma necesidad que nos impulsa, día a día, a creer que el mundo puede ser distinto, y mejor, al mismo tiempo.

No se puede valorar lo que su muerte significa para su alma, pero si podemos afirmar lo que su vida significa para todos nosotros. No un ejemplo, porque ejemplos hay muchos. Sino una meta, de morir con la sonrisa que conlleva una conciencia tranquila. De morir como uno ha vivido, batallando hasta el final y siendo consecuente con lo que uno cree y ama. Que nuestro cariño y recuerdo siempre te acompañe Sergio, que el tuyo siempre estará en nosotros.

Marcayuq

Comunidad del Río Hablador

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3 comentarios leave one →
  1. @lanis permalink
    08/23/2007 4:41 PM

    A todos nos pasa
    esto de estar vivos
    y ni siquiera saber de qué se trata,
    de ser parte de este misterio denso,
    de esta vida a veces buena,
    a veces muy ingrata;
    de aparecer un día
    y de esfumarnos otros.
    Sin querer se apaga la llama
    que nosotros no encendimos.
    Y a veces pensamos que lo sabemos
    pero por más que pensamos, lo creemos,
    porque si realmente pensamos,
    no parece tener ningún sentido.
    Sólo sabemos que nacemos y morimos
    y que ninguna de las dos cosas pedimos.
    Estar aquí, parece que eso es todo,
    estar aquí, de buen o de mal modo,
    con dientes y con uñas aferrados
    de este hilo sutil del cual colgamos.
    ¿Será ese nuestro único tesoro?…
    o lo que dejamos…

    Un beso… @lanis

  2. gatorade permalink
    08/29/2007 8:35 AM

    actualiza…

  3. gatorade permalink
    08/31/2007 2:23 AM

    uy alanis…me kedé lela…

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