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III crónica desde el avispero: adiós Bryce

12/14/2007

Desde hace una semana atrás una noticia me alborotó sensaciones antiguas y odios nuevos. Lectura Literaria: en la Sala Menor de la Hospedería de Fonseca, a las 8 de la tarde del martes 11. El evento tenía alborotados a todos los profesores y administrativos del Instituto. En el ambiente se podía percibir la vorágine de hormonas desbocadas, sentimientos complejos y vahos de licores apátridas. No era para menos: el narrador Bryce Echenique se iba a presentar.

Mi encuentro con Bryce data desde muchos años atrás. A través de varias de sus novelas sobreviví los mejores momentos de mi adolescencia. Mis primeros besos, mis primeras novias, mis primeras penas. Nunca entendí del todo aquella Lima fastuosa y distante (no solo en el tiempo) que Bryce se empeña en describir ni bien tiene la excusa perfecta. En cambio, me gusta percibir en su obra las grietas que deja abiertas: de una Lima diferente, una Lima de Vilmas, Celsos y Nildas. Por más que sus personajes insistan en escapar de Lima, como Bryce, de alguna manera u otra siempre terminan regresando: en aviones, actitudes o recuerdos. Mientras más te mueves, la telaraña te envuelve con mayor persistencia.

De lejos no fue mi escritor favorito, pero sus novelas se convirtieron en imprescindibles. Su manera de narrar historias supera a Vargas Llosa (sin hablar de estilos), tanto así que la última novela de éste bien pudo ser escrita por Bryce. Es curioso que Vargas Llosa termine igualando a Bryce, cuando todos siempre creímos que debía suceder lo contrario. Resulta hilarante si tomamos en cuenta que Bryce es un plagiador consumado de artículos de opinión.

¿Es el alcohol la causa de sus desafectos? Es la pregunta que siempre nos ronda a los peruanos que nos sentimos estafados por Bryce. Hace meses atrás, ninguno de nosotros pudo imaginar que se le encontrarían 33 plagios, la mayoría de ellos a escritores españoles. Por eso se me hizo tan difícil no ir a escucharlo ese día. Fue tan alegremente doloroso reírme de sus comentarios y agudezas, mientras sentía por dentro que Bryce había muerto. Nunca podré leerlo como lo hice antes.

La pregunta que había preparado para hacerle, me la guardé en la memoria. No es justo interrumpir el discurso de un muerto en su propio entierro, sobre todo, cuando está tan bien narrado. Al final, me terminé riendo de mi mismo, de cómo me había cautivado de nuevo, por última vez. Para entonces no me importaban sus comentarios despectivos sobre Lima, ni su coincidencia política con Alejandro Toledo, la cual resulta anecdótica si se toma en cuenta su común afinidad. Solo me interesaba ser testigo de los vestigios maravillosos de Bryce Echenique, con una única pregunta como excusa: ¿En qué momento se convirtió en su mejor personaje?

Foto: Johanna Huerto

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3 comentarios leave one →
  1. male permalink
    12/14/2007 12:33 PM

    estimado Hector me gusto mucho tu comentario acerca de Bryce, sinceramente no conozco mucho su obra pero fui a su presentación y estoy de acuerdo contigo que el ahora es su mejor personaje

  2. marcayuq permalink
    12/14/2007 2:28 PM

    Gracias Male por el comentario

  3. Matt permalink
    12/14/2007 6:06 PM

    hey saludos, ta weno el blog

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