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V Crónica desde el avispero: el cerco de Salamanca (o mi problema con las mujeres)

02/15/2008
Han pasado dos semanas aciagas donde me sentí prisionero de mis propias necesidades. No solo estaban los trabajos y exámenes de fin de semestre. Hubo momentos en que no quería siquiera regresar al piso para no encontrarme con la horda de eslovenos que acampaban en mi sala. Mis noches dejaron de ser tranquilas y perdí la paz en los pocos centímetros que rodean mi cama. Me encontraba hostigado también por demonios internos y viejos sueños. Fui un testigo perplejo de cómo mis murallas se desmoronaban ante el ímpetu desestabilizador.

Lo curioso de todo ello es que mi relativa paz la recuperé en el día que más detesto: el 14 de febrero. Me importa poco si la gente festeja o no ese día, total siempre cualquier excusa es buena para salir y decirle a otro, te amo, te quiero, o vamos a la cama juntos. Lo que me afecta es la mala suerte que suele acarrearme. En toda mi vida, nunca he pasado ese día junto a mi pareja, salvo una vez donde terminé tirando en el baño de mi casa (pero ya era más de la medianoche y no era mi pareja), o me he sentido en paz. Supongo que la diferencia de este año radica en la cantidad de alcohol que me bebí en la víspera.

No quiero explicar como de un chocolate con churros pase a chupitos de ron. Ya no importa. Ni tampoco voy a señalar a continuación que esa noche encontré el amor. No soy tan estúpido. Sigo sintiendo lo mismo que antes, solo que vuelvo a mi practicidad habitual. La historia del cerco de Salamanca tiene mucho que ver con la novela de Saramago: Historia del cerco de Lisboa. Recuerdo que la compré como regalo para mi primera enamorada. No estoy seguro si la llegó a leer, pensaba que la había comprado porque a mi me interesa la historia. Nunca soy tan egoísta cuando doy regalos.

La novela cuenta la historia de un corrector maduro que termina enamorándose de una mujer con la que trabaja. Paralelamente, le habían encargado la corrección de un tratado de historia que versaba sobre el cerco de Lisboa. Pronto, ambas historias se confunden, Lisboa se termina convirtiendo en la mujer que el personaje ama, y ese personaje se transforma en la fuerza sitiadora. Sin embargo, para las vísperas del 14 de febrero yo había pasado de sitiador a sitiado.

Todo esto me obligó a meditar en la mañana del 14 acerca de todas mis relaciones amorosas. La verdad es que para quejarme tanto de lo mal que me ha ido con las mujeres, he sido bastante afortunado. Con todas las que he salido y me han importado, he mantenido, al menos en el recuerdo, cierta conexión especial. Ninguna puede decirse que era del todo fea, y mas bien, casi todas, eran bastante guapas, sobre todo para alguien que no se precia mucho de sus cualidades físicas. Casi todas eran inteligentes, con algunas cualidades artísticas, e incluso, algunas tenían cuerpos memorables.

Si hago un recuento puedo decir por ejemplo, que una de las cualidades que me atraía más de mi amor adolescente, aparte de tener un rostro hermoso, era su gusto por el ballet. Después, mi primera enamorada tenía un carisma estupendo, un cuerpo firme y delgado, un gusto apasionado por la literatura, y dos hoyuelos que me encantaban. Ahora es maestra de danza árabe y crítica literaria. Luego estuvo una abogada de senos divinos, de dulzura y picardía, de versos fallidos. De ahí llegó mi ex, pintora, poeta, fotógrafa, feminista y psicóloga. Hasta ahora sigue siendo la única mujer que me ha intimidado intelectualmente. De ahí salí con una historiadora, una lingüista y una modelo-cantante, y no en ese orden. A la ñaña la conocí cuando aún modelaba, ahora es cantante, y no hace ninguna de las dos cosas mal.[1]

Entonces, la paz que hallé ayer no se basa en un recuento viril de cuantas mujeres tuve, sino en el conocimiento, hasta ahora ignorado, de lo increíbles que fueron cada una en su momento. Y que probablemente lo siguen siendo. En cada una pude encontrar cualidades epopéyicas, casi todas me inspiraron poemas, y todas dejaron en mi recuerdos que ahora me hacen sentir vivo. Hace poco he sentido impulsos que no tenía hace 8 años atrás, lo cual es maravilloso, y debe ser por algo, sino es con ella, será con la siguiente. Así será, hasta el final de mi propia existencia.

[1] Tiene que pasar más tiempo para que cuente sobre las mujeres que conocí en España e Italia (es mi política de privacidad).

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4 comentarios leave one →
  1. nInFa-Vs-sTePhAnIe permalink
    02/15/2008 11:11 PM

    Bonito blog… y que bueno que aprecies yle dés mérito a todo lo que ha sido parte de tu vida. Saludos desde Panamá.

  2. marcayuq permalink
    02/17/2008 12:33 PM

    Gracias por la visita espero que vuelvas otra vez

  3. Ariana permalink
    02/17/2008 10:26 PM

    Toda persona deja algo suyo en ti, cosas buenas, malas, agradables, no tan agradables…

    Valorar esos detalles, es lo q puede hacer q ese recuerdo sea unico.

    Un beso a la distancia pero con el mismo cariño..

  4. Stephanie Martínez Anguizola permalink
    03/03/2008 12:50 AM

    sorry mi otro blog lo borré accidentalmente, luego me dió pereza volverlo a abrir así que, decidí quedarme con este solamente.

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