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La gran estafa: la realidad de la educación superior peruana

10/10/2011

 

Por: Héctor Huerto Vizcarra[1]

 

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Hace poco ha aparecido el ranking de QS de las mejores universidades latinoamericanas en donde figura una relación de 200 universidades. En el primer puesto figura la Universidad de Sao Paulo de Brasil, mientras que en el segundo se encuentra la Universidad Católica de Chile, a la vez que la Universidad Autónoma de México está ubicada en el quinto lugar. A pesar de que no se trata de una medición totalmente confiable, empezado porque en la página web no figura la metodología seguida al momento de dar las calificaciones, este ranking representa una fotografía del nivel educativo superior de los distintos países de América Latina. Evidentemente, como dudarlo, Brasil tiene la hegemonía en el sector con 65 universidades dentro de esta lista. Le sigue México con 35 y, en un empate, Chile y Argentina con 25 universidades. ¿Y el Perú?

El impulso educativo en el país ha sido una constante en gran parte del siglo XX, tanto desde el Estado como desde la sociedad en general. Tanto es así que los inicios del siglo pasado están marcados por el debate en torno a la educación que llevaron a cabo Manuel Vicente Villarán y Alejandro Deustua, ambos intelectuales renombrados de la época, que estaba centrado en si había que darle mayor énfasis a la enseñanza básica de las masas o había que centralizar los recursos del Estado en la enseñanza superior de las élites del país. Si bien es cierto nunca se ha estudiado a profundidad la efectiva influencia de ambos personajes en el rumbo educativo del Perú, a pesar que ambos ocuparon puestos claves dentro de la administración pública a lo largo de sus vidas, pareciera ser que su influencia fue bastante pareja en la medida en que la universidad peruana se convirtió en la cuna de los principales líderes políticos del s. XX, quienes se fueron forjando alrededor del proceso de la reforma universitaria de 1919, a la par que a partir de 1940 el proceso de alfabetización se intensificó en la mayor parte del país, pasando del 60% de analfabetos al 39% en poco más de 20 años.

La educación en el Perú había pasado a convertirse desde el s. XX en sinónimo de progreso, movilidad social y estatus. Siendo la educación superior vista como una herramienta privilegiada y una finalidad altamente deseada a la vez. Aunque suene esto paradójico. Era una herramienta privilegiada en la medida en que para la primera mitad del s. XX tan solo con tener la educación primaria completa bastaba para ejercer la labor de maestro rural, como fue el caso de mis dos abuelas, con lo cual podemos fácilmente dilucidar las ventajas que podría haber traído para una persona y su entorno el acceso a la educación superior. Era a la vez una muestra de estatus puesto que solo las familias más acomodadas podían darse el lujo de enviar a sus hijos a las entonces pocas universidades que tenía el país. Para 1960, por ejemplo, solo habían 30,247 estudiantes universitarios, es decir, el 0.3% de la población en general.

Esto motivó que una vez satisfecha la necesidad de la educación primaria y secundaria, en buena parte de la población surgiera la necesidad de la educación superior, vista tanto como herramienta y como símbolo de estatus. Esto puede explicar en parte el crecimiento desmesurado de universidades privadas que aparecieron bajo el amparo del gobierno fujimorista, que respondían a esta visión de la educación superior como la panacea de los principales problemas del país, partiendo primero por solucionar las necesidades personales y familiares. Visión alimentada desde el propio Estado, por cierto, pero que carece de una constatación con nuestra realidad. Por tanto, responde mas bien a intereses económicos de determinados sectores que han encontrado en el rubro de la educación un negocio redondo. El empequeñecimiento del Estado  en los noventas no hizo más que coadyuvar a este proceso.

Esto se hace evidente si constatamos que nuestra economía se encuentra incapacitada para incorporar a este sector de profesionales cada vez más creciente. Preguntémonos, cuántos profesionales existen actualmente en el país que no ejercen sus respectivas profesiones. ¿Cuántos de los 782,970 jóvenes que para el 2010 estudiaban en las universidades van a trabajar en sus respectivas especialidades?  Con la actual Ley Universitaria que le otorga prácticamente carta blanca a los dueños o promotores de las universidades privadas del país y con la proliferación de universidades en todo el Perú nos encontramos en una situación caótica e hipercrítica. La decadencia de las universidades estatales, causada en gran medida por nuestra clase política, ha permitido la creencia de que la inversión privada en el sector educación promovería la eficiencia y la calidad. Nada más lejano de la verdad.  Especialmente si miramos ese ranking elaborado por QS que ubica a solo 6 universidades peruanas entre las 200 mejores de la región: la PUCP en el puesto 34, San Marcos en el puesto 49, Cayetano Heredia en el puesto 75 y la Universidad de Lima entre los últimos cien, al igual que la UNALM y la San Martín de Porres. Nos referimos entonces a cuatro universidades privadas y dos estatales.

La realidad de la gran mayoría de universidades privadas de reciente creación es que no cuentan con la infraestructura necesaria para brindar una buena enseñanza y/o carecen de una buena plana docente para dictar los cursos. En el primer de los casos me he encontrado en mi novel experiencia docente con universidades que entregan diskettes a sus profesores para que pasen ahí las notas, cuando hace muchísimos años que las computadoras ni siquiera traen el compartimiento para leer diskettes puesto que están en desuso. Mientras que en el segundo caso, esto responde en gran medida a que los sueldos que pagan estas universidades a sus profesores están por los suelos. En las universidades más modestas pagan a un profesor 15 soles la hora de dictado. Esto es dramático si tomamos en cuenta que un amaestrador de perros cobra por hora como mínimo 20 soles.

En dichas universidades tampoco es de extrañar que las mallas curriculares se encuentren en constante cambio. Las mismas que responden más a las necesidades del mercado que a las necesidades académicas de las carreras que se están dictando. Tampoco es inusual que los dueños o promotores de dichas universidades se inmiscuyan directamente en la elaboración de dichas mallas curriculares o, incluso, en la elaboración de los sílabos de determinados cursos sin contar con la suficiencia académica necesaria para llevar a cabo tal labor. Como me pasó en una oportunidad cuando el dueño de una universidad, ingeniero de profesión, diseñó a su propio gusto y entender el sílabo del curso de Realidad Nacional. Con lo que queda claro que la libertad de cátedra para muchas de estas universidades ya pasó al olvido. Como nos lo dijo tajantemente este mismo ingeniero en una de las reuniones de coordinación del curso ya antes mencionado.

A pesar de todas estas falencias, estas mismas universidades son las primeras en añadir nuevas carreras sin contar con la suficiente capacidad como para llevar tales empresas a cabo. Respondiendo a las necesidades del mercado, dicen, pero sin responder a las verdaderas necesidades de sus alumnos. Los mismos que una vez acabadas sus carreras se van a dar con la ingrata sorpresa de que sus títulos profesionales no son nada competitivos en el mercado peruano, menos en el internacional. Porque seamos claros, el motor de ese tipo de universidades no gira en torno al aspecto académico sino a intereses varios que pueden ir desde lo económico, lo político, e incluso, lo religioso. Por lo que en la práctica, este tipo de universidades no hacen más que engañar a sus clientes, perdón, quise decir estudiantes. Están advertidos.

Links recomendados:

Comentario a la lista de QS

Ranking QS, tanto mundial como de América Latina


[1] Historiador de la PUCP y magíster de Ciencias Políticas de la USAL (España). Docente universitario.

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5 comentarios leave one →
  1. Male permalink
    10/10/2011 10:24 PM

    Excelente artículo Hector, tristemente la realidad de la enseñanza en educación superior es similar a lo que ocurre en Bolivia, Universidades solo con afanes de lucro.

    • marcayuq permalink*
      10/10/2011 10:30 PM

      Gracias Male por el comentario. Es triste que la educación se haya convertido en una mercancía más… muy triste.

  2. 10/12/2011 11:38 AM

    En nuestro país hay demasiadas universidades que salen a la luz sin contar con los requisitos indispensables para otorgar una eficiente educación, los primeros profesionales de estos centros privados particulares salen al mercado con un perfil poco apetecible para las empresas.
    Los catedraticos de algunas universidades, no cumplen con el deber de brindar una buena formación y enseñanza al alumnado, es lamentable que el alumno tenga que ingeniarselas para aprobar un curso, soy téstigo de ello, pues lo experimente con algunos docentes en una universidad (No dare el nombre) ubicada en el cono norte en el que la docente no cumplia con las exigencias de enseñanza. Se paga una mensualidad de 450 aprox a 138 soles x 72 alumnos por aula, (y ni que decir de aquellas en las que se paga más de 1000 soles) que en toda la clase, solo atinarón a conversar sobre sus asuntos personales, y la profesora sentada ¡bien gracias!. Y peor aún si la universidad exige a sus alumnos ser aplicados, estudiosos, etc.

    Esto no es compatible y más aún si no respeta la escala de valores que todo profesor debe de brindar.

    Las universidades son responsables de sus catedraticos y mayormente por su alumnado, la gran estafa se da con el enamoramiento de su publicidad engañosa y por el juego emocional de no tener que pasar por una universidad fuerte para poder estudiar en una facil, cosa que tambien lastimosamente es una realidad.

  3. marcayuq permalink*
    10/12/2011 4:09 PM

    Sí, también he notado que los alumnos quieren pasar fácil la universidad. Tenemos universidades mediocres en la medida en que también tenemos estudiantes mediocres. Gracias por comentar, Jesús.

  4. 08/11/2013 9:43 PM

    Un claro ejemplo de este mercantilismo es la YAPASE, PERDON UPC, ESAN, usil,UPN, UTP, ETP PERDON, ETC,ETC, EN LOS ULTIMOS 10 AÑOS

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